Decálogos

Decálogo de la auténtica Navidad en tiempos recios

  1. Lo esencial de la Navidad es que Dios nos sale al encuentro.
  2. Lo importante es que el Amor se vive bajo “signos pobres”.
  3. Se acerca a nosotros de puntillas para llenarnos de esperanza.
  4. Siempre nos sorprende con su Amor Incondicional.
  5. Los verdaderos protagonistas son los niños y los pastores.
  6. Su Amor hace que en medio de la noche suenen voces de Paz.
  7. Nace Niño para que en nuestros miedos y temores no tengamos miedo a Dios.
  8. Viene a los de su casa, aunque a veces “los suyos” ni se enteran.
  9. Te envuelve con su corazón y ternura en medio de la noche.
  10. Nos descubre hasta qué punto Dios ama a los pobres.

Decálogo de la confianza

  1. Mi confianza eres Tú.
  2. Mis mejores momentos los pasé contigo.
  3. Siempre he aprendido de tu Corazón.
  4. Confiando camino hacia la verdad.
  5. Nunca me he sentido tan cuidado.
  6. A veces te haces esperar, pero eres puntual a la cita.
  7. Cuando no puedo más, me quedas tú.
  8. He aprendido a vivir en el optimismo de la fe.
  9. Estoy cantando de alegría por haberte conocido.
  10. Confiando he llegado hasta hoy.

Decálogo de la felicidad

  1. Somos siempre felices en la medida en que siempre amamos.
  2. Ser feliz es siempre la aspiración más espontánea del corazón humano.
  3. Es verdad lo que decía San Agustín “Nos has hecho, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.
  4. Sólo en la medida en que hago el “éxodo”, salida de mí mismo, encuentro la tierra prometida de la felicidad.
  5. La felicidad acude enseguida donde el Amor se hace realidad.
  6. No son más felices los que más tienen, sino los que más se entregan desde el Amor.
  7. No se puede ser feliz plenamente sin contar con el Hacedor de mi felicidad.
  8. No podemos presentar al Señor como enemigo de la felicidad.
  9. Ser feliz debería ir absolutamente unido a ser fiel.
  10. Nada llena más el corazón que Dios, que nos hace felices siempre cuando amamos y nos sentimos amados incondicionalmente por Él.

Decálogo de lo mejor de la vida

  1. El haberte conocido, Señor.
  2. El saber que me amas.
  3. El estrenar cada día en la oración el gozo de estar contigo.
  4. Los amigos que pones en el camino.
  5. El disfrutar de las cosas pequeñas.
  6. La sonrisa que me regalas cada día.
  7. La ternura que desprenden tus manos.
  8. Tu misericordia entrañable.
  9. Tu abrazo al caer la tarde.
  10. Tu luz, cuando llega la noche.

Decálogo del optimismo cristiano

  1. Sabemos que para los que aman, todo les sirve para su bien.
  2. Son momentos para crecer y hacerlo juntos.
  3. Cuando viene la inclemencia se ahondan las raíces.
  4. Estar en la aparente intemperie es abandonarse en los brazos del Padre.
  5. No son tiempos para las dudas sino para la cereza de su Amor.
  6. En medio de la noche existen puntos de luz que son las estrellas.
  7. Aunque parezca que no va a cambiar nada Él tiene la única palabra.
  8. Con María decimos: “para Dios no hay nada imposible” ¡es cierto!
  9. Los lamentos no solucionan nada y nos hunden en el pesimismo.
  10. Cuando todas las puertas se cierran, todavía me quedas Tú, la puerta de la Vida, la puerta de la Esperanza.

Decálogo de la tolerancia y la misericordia

  1. La tolerancia es siempre ideología, la misericordia sólo se entiende desde Dios.
  2. La tolerancia te lleva a saber que todos somos iguales, la misericordia que cada uno somos únicos e irrepetibles.
  3. Por tolerancia te soporto, por misericordia te amo.
  4. La tolerancia te lleva a la diplomacia, la misericordia a entregarte la vida.
  5. Ser tolerante es un talante, ser misericordioso es ponerse en el lugar del otro.
  6. Siendo tolerantes nos respetamos, siendo misericordiosos hacemos un mundo de hermanos.
  7. Por tolerancia te respeto, por misericordia te comprendo.
  8. La vida tolerante te hace educado, la vida misericordiosa, bueno de verdad.
  9. La tolerancia son ideas, la misericordia es corazón.
  10. Encontrarte con un tolerante es una suerte, con un corazón misericordioso te cambia la vida.

Vocación del laico

  1. Ser laico es vivir el bautismo con todas las consecuencias.
  2. Es saber que para santificarse no tengo que salirme de este mundo “que tanto amó Dios que le entregó a su Hijo Único”.
  3. Es vivir en la esperanza firme de que te sientes llamado a transformar el mundo según el corazón de Dios.
  4. Es poner los pies en el suelo y el corazón en el Amor de Dios.
  5. Es saborear el gozo de convivir codo a codo con nuestros hermanos.
  6. Es experimentarse cercano a los gozos y a las esperanzas de todos.
  7. Es saber que la santidad se vive en las entrañas del mundo.
  8. Es vivir siempre el gozo y la alegría de quien sabe que Dios se hizo hombre con todas las consecuencias.
  9. Es saber que todo lo humano es digno de ser vivido si lo hacemos unidos a Cristo.
  10. Es descubrir que el laicado es vivir en la Iglesia y en el mundo con los Sentimientos de Cristo ¿Te atreves?

DECÁLOGO PARA EL TIEMPO LIBRE

  1. Busca tiempo para leer. Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás.
  2. Busca tiempo para rezar. Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tu amor.
  3. Busca tiempo para meditar. Es un ejercicio necesario para llegar a la profundidad de tu corazón.
  4. Busca tiempo para dialogar. Es la acción más noble del ser 1u-mano, a través de la cual uno escu­cha y habla, recibe y da; y así crece y se consolida la amistad.
  5. Busca tiempo para observar ; a los demás. Es una actitud que te enseñará mucho y te ayudará a imi­tar lo positivo de los otros y a evitar sus defectos.
  6. Busca tiempo para contem­plar la naturaleza. Es el arte de Dios, donde El se ha manifestado en toda su belleza.
  7. Busca tiempo también para trabajar, hacer algo, diligentemente. Es el precio que has de pagar por realizarte a ti mismo, ser útil a los demás y construir una sociedad más justa y humana.
  8. Busca tiempo para viajar. Es una actividad que enriquece en gran manera, porque entras en contacto con gentes y culturas diversas que te pueden complementar.
  9. Busca tiempo para evaluarte a ti mismo. Es un momento propicio para hacer balance, de decidir con energía lo bueno que debes poten­ciar y lo malo que debes corregir.
  10. Busca tiempo para amar. Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y felicidad.

DECÁLOGO DEL CONDUCTOR

  1. Me convenceré de que la seguridad vial también depende de mí y no sólo de los otros.
  2. Prestaré la mayor atención cuando conduzca.
  3. Respetaré al más débil y a los demás.
  4. Conduciré sin prisas ni agobios.
  5. Estaré siempre en el mejor estado físico y psíquico para conducir.
  6. Respetaré todas las señales de tráfico.
  7. Llevaré siempre abrochado el cinturón de seguridad.
  8. Seré tolerante con los demás conductores y no competiré si me adelan­tan.
  9. Procuraré que mi coche esté en el mejor estado de funcionamiento y de seguridad.
  10. Esta semana disfrutaré con mi coche en los viajes y los desplazamientos.

DIEZ MANDAMIENTOS PARA UN VERANO CRISTIANO

  1. También en los meses de calor amarás al Señor tu Dios cálidamente, sobre todas las cosas, inclu­yéndote a ti mismo.
  2. No to­marás vanamente el nombre de Dios, que­jándote de las incomo­didades del termómetro en baja o en alza, o por la moda o las costum­bres, siempre pasajeras.
  3. Pondrás especial cariño y cuida-do en santificar las fies­tas en este tiempo de trabajo menor, procu­rando programarte unas vacaciones con Dios, en el clima suave del amor suyo.
  4. Aprovecharás la temporada estival para re-forzar los lazos familiares, quizás más relajados o más en tensión durante el resto del año.
  5. No matarás el tiempo, sino que tu merecido descanso será más cambio de actividad que aburrimiento malsano y atrofiante.
  6. También en vacaciones, el sexto precepto del decálogo nos llama a vivir la sexualidad y la castidad se­gún los distintos estados de la vida y según la ley de Dios y de su Iglesia.
  7. No robarás un verano inmerecido, ni abusa­rás de los dones de la naturaleza en contra de Dios, su único dueño.
  8. Cuidarás especialmente de la lengua durante las vacaciones, evitando el chismorreo, la crítica fácil y la calumnia, siempre más peligrosas que una tormenta de verano.
  9. También en vacaciones, guarda la pureza del corazón, del cuerpo, de la mente, de la imaginación, de los pensamientos y de los deseos.
  10. No desearás vacaciones desproporcionadas, pero procurarás tener lo que merecéis tú y tu familia, sin olvidar a los que este año tampoco podrán veranear.

DECÁLOGO DE LA SERENIDAD

  1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
  2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi as­pecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
  3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
  4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
  5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
  6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
  7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimien­tos, procuraré que nadie se entere.
  8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Qui­zá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
  9. Sólo por hoy creeré firmemente –aunque las cir­cunstancias demuestren lo contrario- que la buena provi­dencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
  10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera par­ticular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad.

Puedo hacer bien durante doce horas lo que me des­corazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.

DECÁLOGO DE LA ALEGRÍA

  1. Todas las mañana, al levantarte, pedirás a Dios el don de la alegría.
  2. Incluso en las adversidades mantendrás la calma y tu cara sonreirá.
  3. Siempre tendrás presente, en el silencio de tu corazón, que Dios te ama y que siempre te acompaña.
  4. Dedicarás tu mirada, una y otra vez, a observar y admirar las cualidades de los demás.
  5. Alejarás siempre de tu vida, sin pensarlo dos veces, la tristeza.
  6. Evitarás las quejas y las críticas: no hay nada más deprimente que quejarse y criticar.
  7. Trabajarás y cumplirás tus deberes con el corazón lleno de alegría.
  8. Ofrecerás siempre a los visitantes una acogida afable y benevolente.
  9. No te encerrarás en tus sufrimientos y pensarás en la forma de hacer felices a los de-más.
  10. Estarás seguro de que, repartiendo alegría, también la conseguirás para ti mis­mo.

DECÁLOGO DE LA CONVIVENCIA

  1. Trata a lo demás como quieres que te traten a ti.
  2. Intenta estar siempre dispuesto a sonreír.
  3. Procura ser gentil y agradable al hablar.
  4. Trata de escuchar atentamente.
  5. Procura no discutir, sencillamente opinar.
  6. Cuida la puntualidad, sin reprochar a otros.
  7. Intenta ser jovial, voluntarioso, dinámico.
  8. Guarda para ti tus propias dificultades. En todo caso, confíate a los amigos.
  9. Promete sólo cuando creas que puedes cumplir.
  10. Pide siempre «por favor» y no olvides decir «gracias».

DECÁLOGO DE LA DISPONIBILIDAD

  1. La alegría es para el hombre lo que la luz del sol para las plantas. Haz el favor de sonreír, aunque no tengas ganas. Sonríe siempre y estimula tu propia alegría.
  2. Si tienes que mandar, hazlo con tanto respeto y de­licadeza como si te mandaras a ti mismo. Manda de tal forma que puedas ser obedecido con gusto.
  3. Que la antipatía, el desprecio o las actitudes de re­chazo de los demás no te hagan cambiar tus modales amables. Es más, te sugiero que trates con simpatía a to­das las personas.
  4. Sé amable y respetuoso siempre con todos, pero entrénate cada día en ser especialmente agradable con los tuyos y con quienes convives a diario.
  5. Evítales a los demás todos los disgustos que puedas.
  6. Si te equivocas, trátate con cariño mientras recono­ces tu error y recuerda que eres capaz de hacer muchas cosas bien. Obrando así, no tendrás problemas en discul­par o comprender a los demás cuando se equivocan.
  7. Si tienes que reprender, corregir, ejercer autoridad, exigir disciplina, hazlo siempre partiendo de una actitud serena y equilibrada, interior y exteriormente. Ante ti tienes a una persona y como tal merece todo tu respeto, consi­deración y trato afectuoso.
  8. Que tus mayores debilidades sean la generosidad y el perdón.
  9. Una forma infalible de hacer el bien es fijarse en cuanto de bueno y positivo tiene cada se humano con quien te topes cada día. Entrena la pupila de tu mente y de tu corazón en ver siempre lo positivo en los demás.
  10. No estés disponible jamás para el odio. Deja al ira-cundo, al violento y al rencoroso masticando su odio. Haz-lo por el bien de ellos y por el tuyo propio.